Celebración de un nacimiento

Pablo 18 diciembre 2014 0


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Un bebé nace, y la comunidad a la que pertenece quiere celebrarlo. Quizá no es un bebé, sino una persona adulta que va a unirse a la comunidad. Hay muchas maneras de celebrarlo y para las comunidades cristianas ésta es en forma de un sacramento: el bautismo. Es una palabra griega, derivada del verbo bá·ptö, que significa sumergir, lo que le da su referencia al proceso de inmersión, o lo que viene a ser lo mismo, sumergir y emerger.

En el bautismo, dentro de la Iglesia católica, una persona va a unirse a la comunidad cristiana mediante una ceremonia. En ésta, la persona en cuestión entrará en contacto con agua bendecida, ya se mediante inmersión, ablución o aspersión. La inmersión es la manera primitiva en que se recibía el bautismo, la ablución o derramamiento es la más generalizada en el Catolicismo, mientras que la aspersión se basa en salpicar con agua.

Para desarrollar el rito, se recurre a las palabras del Nuevo Testamento, en el que se habla de la inmersión en el agua, que viene acompañada de una palabras y tiene como requisito que el nuevo miembro que recibe el bautismo tenga fe.

Una figura importante en este sacramento es la de los padrinos. Éstos (que pueden ser varón, o mujer, o varón y mujer), presentan al niño o al adulto a bautizar comprometiéndose a acompañarlo en su educación cristiana. Requieren ser católicos y haber recibido a su vez los sacramentos de la primera comunión y la confirmación. Además, los padrinos asumen el rol de tutores del bautizando en caso de que sus padres fallezcan.

¿Qué se consigue mediante el bautismo? Según la teología católica con este sacramento se perdonan todos los pecados, desde el original hasta los personales, y se une con Cristo. Al nacer, poco pecados puede tener un niño, así que a efectos prácticos, el bautismo es la manera de adscribir al bautizado dentro de la Iglesia Católica.