Educar con amor

estrellasdelcielo2002 15 abril 2009 0

Educar a un hijo cada vez es más difícil, al menos eso me parece a mí. Entre unos y otros estamos formando alrededor de los niños una especie de nube de algodón, la cual no podemos atravesar. Que si los derechos de los niños, que si la protección infantil, que si un cachete es un maltrato etc ect , estamos haciendo entre todos que las nuevas generaciones sean personas que se educaron como ellos han querido educarse porque son los que tienen el control, ya no lo tenemos nosotros, ni siquiera los profesores.

Tenemos una próxima generación de personas que han crecido con la frase “a que te denuncio” en la boca, Te denuncio a ti profesor por castigarme porque no traje los deberes, te denuncio a ti mamá porque me distes un cachete porque te robé de la cartera dinero, te denuncio a ti abuelo porque me regañaste en el parque delante de mis amigos porque le pegué a un niño sin motivos ningunos.

Puede ser que esté exagerando un poco, en verdad no conozco en primera persona a ningún niño de los que intento describiros pero existir si que existen, niños y ya casi adolescente, que con la escusa de ser menores hacen y viven a su antojo, teniendo en su casa sembrado el pánico y el terror.

Vamos a intentar darles desde que son bebés la mejor educación posible y crucemos los dedos para que nos salgan niños buenos, hombres y mujeres del futuro y que nunca se le crucen en el camino “amistades malas”


  • Si los niños viven entre críticas, aprenden a juzgar y a criticar.


  • Si los niños viven en la hostilidad, aprenden a enojarse y a pelear.
  • Si los niños viven  entre burlas, aprenden a ser tímidos y retraídos.
  • Si los niños viven  en verguenza, aprenden a sentir culpabilidad.
  • Si los niños viven en tolerancia, aprenden a ser pacientes.
  • Si los niños viven con palabras de ánimo, aprenden a tener confianza.
  • Si los niños viven entre elogios, aprenden a apreciar.
  • Si los niños viven con lo que es justo, aprenden justicia.
  • Si lo niños viven  con seguridad, aprenden a tener fe.
  • Si los niños viven con aprobación, aprenden a amarse así mismos.
  • Si los niños viven con aceptación  y amistad, aprenden a vivir en el mundo.